Pararemos en la localidad de Azrou para hacer un descanso y comprar algunas cosas en la travesía incluido el pan.
Pocos kilómetros más y llegaremos al Bosque de los Cedros donde haremos una extensa parada para tomar contacto con unos animales fascinantes: los monos del Atlas, origen de los macacos que colonizaron Gibraltar.
Para los amantes de la naturaleza y de los animales, esta será toda una experiencia. Y es que los monos están en total libertad, van y vienen a su antojo. Pueden admitir algo de fruta o frutos secos, eso sí, si les caes bien ya que son bastante desconfiados. Pero con mucho tacto y ganándose al líder de la manada, se acaban dejando tocar y que te hagas fotos junto a ellos.
Por lo demás, el entorno es impresionante. El Bosque de Cedros es una de las atracciones naturales de la zona, con su cedro milenario Cedro Gouraud. Con un diámetro en su base de casi 10 metros, se considera el mayor de la región.
Comeremos en ruta y por la tarde, después de pasar por el Túnel del Legionario, el único túnel de Marruecos, llegaremos a las Gargantas del Ziz donde se emplaza la Kasbah Jurassique de nuestro buen amigo Zaid Lahraoui.
Una kasbah es una construcción cuadrada de cuatro torres en sus esquinas que en origen tuvo funciones defensivas dando origen a la Alcazaba o Alcázar. En la actualidad se construyen para determinadas funciones: hotel, albergue, restaurante, museo, etc.
Junto a ella hay una explanada que funciona como camping con todos los servicios para autocaravana. Llenado, vaciado y luz.
El entorno es impresionante. La kasbah rodeada de un vergel, piscina incluida, está ubicada en una garganta de paredes verticales de muchísimos metros de altura. Nos recuerdan al Gran Cañón del Colorado, pero aquí hay algo de fascinación.
Por la tarde visitaremos los alrededores y por la noche cenaremos dentro de la kasbah donde degustaremos los mejores platos de la región (incluida). Si conseguimos animar al personal, es posible que nos monten una fiesta que dure varias horas.
Pasaremos la noche en el camping.
DIARIO DE VIAJE: 28-3-10
Hemos salido de Fes hacia las Gargantas del Ziz. De camino, Ifrane, la Suiza marroquí. No deja de asombrar ver un paisaje y una arquitectura alpina a pocos kilómetros del desierto.
Una parada en el Bosque de los Cedros para jugar un rato con los monos a pesar de que ellos no quieren jugar con nosotros. Una vez satisfechos de frutas y verduras, se cansan de nosotros y trepan de nuevo a los árboles.
A la salida de Azrou, repostamos y tomamos un café italiano en una moderna área de servicio más propia de Europa que de África.
Al poco de pasar el Túnel del Legionario, la Kasbah Jurassique de nuestro buen amigo Zaid. Como siempre, una auténtica fiesta el reencuentro. Un solo día sabe a poco en semejante remanso de paz. Por la noche y después de una espléndida cena a base de tajín, kefta y frutas frescas, vino la fiesta. Moha Akourai animó con su violín y nosotros acompañamos con la percusión. Las decenas de fotos de algunos turistas españoles darán fe de ello.
Por ahora, todo dentro de lo programado, ¡hasta la diversión!




