Seguiremos atravesando pequeñas poblaciones de auténtico sabor marroquí, pasando por Errachidia, población muy cuidada y ordenada pero con casi ningún atractivo, conocida por ser el lugar del que partió la Marcha Verde que pidió la independencia del Sahara, para adentrarnos en el predesierto y llegar a Rissani, una de las localidades más típicas del desierto. Compraremos en el mercado y veremos el Mercado de Burros, donde toda la región se abastece de estos animales tan utilizados en todo Marruecos.
Posteriormente llegaremos a Merzouga, concretamente a la Kasbah El Touareg, lugar en el que pasaremos las dos siguientes noches. Hassan Ait será nuestro anfitrión
La kasbah, situada casi en la arena de las dunas, cuenta con todas las comodidades interiores y exteriores, como terraza y piscina, además de con una generosa explanada para las autocaravanas que funciona a modo de camping, con enganche de luz y abundante agua.
Después de comer, Alí Anaam nos llevará para una visita al pueblo de Merzouga (incluida). Muchos detalles nos resultarán cuando menos muy curiosos.
Por la noche cenaremos dentro de la kasbah (incluida) y de nuevo, si quieren, nos ofrecerán algo de espectáculo.
DIARIO DE VIAJE: 29-3-10
Salimos de las Gargantas del Ziz para atravesar Errachidia y llegar al palmeral del valle del Ziz, un auténtico oasis dividido en parcelas donde cada familia explota una decena de palmeras de las que vive.
Una parada en la terraza de la jhaima de Mohamed Abbi para tomar el té menta y disfrutar de las privilegiadas vistas.
Después de atravesar la espectacular puerta de Rissani, iniciamos la ruta por el desierto, pero en esta ocasión, observamos a lo lejos una tormenta de arena que nos anuncia que estamos muy próximos a las anaranjadas dunas de Erg Chebbi
Después de comer y de un buen baño en la piscina de la Kasbah Le Touareg, nos ha venido a buscar nuestro amigo Alí Annam par dar una vuelta por el centro de Merzouga.
Hemos cenado y acabamos de venir de dar un paseo nocturno por las arenas. La luna llena nos ha ayudado a llegar a la primera duna, pero no nos ha servido para volver sin dar un rodeo un tanto desorientados.
Una vez colguemos este texto en la página, nos vamos a dormir, que el día de mañana se anuncia intenso.
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