Antes de que amanezca, montaremos en vehículos 4x4 para que nos adentren en las dunas de Erg Chebbi (incluido), donde ya perderemos todo contacto con la civilización y veremos la salida del sol. Estaremos rodeados de inmensos mares de arena donde comprobaremos las diferentes dunas, su textura, sus colores…
Además descubriremos algunas de las sorpresas que el desierto nos guarda. Las haimas de los berebere, una mina abandonada de plomo y el desierto negro, una infinita extensión de arena casi negra y salpicada de pequeñas piedras.
Después de comer, los que lo deseen podrán hacer una travesía en camello, de nuevo a las dunas, para ver el atardecer en el desierto. Los tuaregs que conducen la caravana de camellos se empeñarán en que subamos a alguna duna, algo agotador, para luego hacernos bajar corriendo o resbalando, algo sumamente divertido.
Por la noche haremos la “Cena degustación” para la que cada viajero habrá llevado un plato o producto típico de su tierra. Todos compartiremos lo de todos y esa noche la fiesta nos la montamos nosotros.
De nuevo dormimos en el camping.
DIARIO DE VIAJE: 30-3-10
A primera hora nos estaba esperando el todo terreno que nos ha hecho una ruta por todos los alrededores. Una mina abandonada de plomo, un poblado nómada, un inmenso lago con miles de flamencos en la otra orilla y una parada en el pueblo vecino para tomar un té menta y compartir la música del grupo de Mali, Des Bambaras. Pero como siempre en Marruecos, alguna sorpresa. En esta ocasión una cantera de piedras llenas de fósiles. Ahí mismo, en el suelo. Incluso nos hemos traído alguna suelta.
Después de varias horas de recorrido viendo de todo, nuestro amigo Alí Annam nos ha invitado a comer a su casa. Ha sido todo un honor. El couscous exquisito. En el centro y cada uno con su cuchara.
De vuelta a la Kasbah una siesta reparadora en la piscina para después encarar una de las pruebas más duras del viaje: Pretender (algunos lo han conseguido) subir a una de las dunas más altas de la zona. Pero en esta ocasión, hemos llegado hasta ella andando, paseando por una arena muy fina que nuestros pies descalzos agradecen.
Después de ver el atardecer, acabamos de llegar a la autocaravana y estamos preparando la cena degustación. Por nuestra parte: Torta del Casar, jamón de pata negra y tortilla de espárragos trigueros.
Me temo que esta noche, con una darbuka y la guitarra, alguno va tardar en irse a dormir y el problemas es que el camino de mañana es largo.


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